De mi cuerpo, de mi vida
y de mi alma desterrado.
Como un perro maloliente,
vagabundo y gentilmente
desterrado.
Como un perro abandonado.
De mi cuerpo, de mi vida
y de mi alma desterrado.
-Apaga, loco, y vámonos
Niño: Guau, guau -grita dando saltos en su cochecito y agitando los brazos al ver un perro- Guau, guau, guau, guau.
Padre: ¡Sí, sí, es un guau, guau! ¡Tienes que estarte quietecito en el coche! -le calma el padre.
Tras repetir este episodio unas doscientas veces, el niño ve pasar un perro y ni se inmuta. Y un elefante. Y un hipopótamo. Y a medida que el tiempo pasa, el mundo se convierte para él en algo habitual.
"¡Una pena digo yo!"
Inspirado en 'El mundo de Sofía'

¡No deje$ que te endulzen los oido$!
¡No dejes que las DE$IGUALDADE$ siguan creciendo!
"No hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti", le decimos a los jóvenes. Pues bien, este tipo de actos (la tortura de los toros) se da día a día y todos los contemplamos, con normalidad. Tomen ejemplo chicos, tomen ejemplo.
