Todo bien colocado, y en orden, y en su sitio... y la ropa bien doblada, ¡pero no encima de la silla, ni de la cama... sino bien guardadita en el cajón!... ¡Y la pala y el cepillo!... ¡Pasarlos varias veces al día!... y si no, un paño mojado, para quitar el polvo... y lavar la losa... ¡que nunca haya ni un vaso sucio, ni un plato... ni una simple cuchara!... y los zapatos... ¡a la zapatera, no tirados por ahí!... ¡Ah!, y la cama, ¡siempre hecha!... y...
...Y al final, lo que he hecho nada más entrar a mi habitación ha sido... dar una patada con rabia a la mesa de noche... escupir al suelo... rayar las paredes... e insultar en voz alta a todos los que hacen de este mundo, un baile de máscaras.
...Y al final, lo que he hecho nada más entrar a mi habitación ha sido... dar una patada con rabia a la mesa de noche... escupir al suelo... rayar las paredes... e insultar en voz alta a todos los que hacen de este mundo, un baile de máscaras.
En este baile... las personas ríen por cumplir, y se ocultan bajo un disfraz que ha sido bordado ni más ni menos que con hilos de... miedo e inseguridad.
tremendo¡¡ da que pensar rube¡¡
ResponderEliminarNo hay que tomarse la realidad muy en serio, opino :))
ResponderEliminarEl poeta busca la verdad en su propio corazón.
Un abrazo