4 de octubre de 2010

Besos, miradas,... lágrimas


Desde la oscuridad,
a quienes viven felices,
observo con claridad.
Y a quienes comen perdices,
cuando les llega el final.


Les observo atentamente:
uno habla, otro atiende.

Luego callan, de repente.

Y se miran a los ojos...
Y se acercan lentamente...

No les dejo de observar

... y sus rostros sonrientes
se sumergen finalmente



en un beso inevitable,

de pasión inagotable,
de emoción adolescente,
de pureza inalcansable,...

en un beso interminable.



Yo aun observo embelesado.
Y después me miro... a mi,
y a mi ser abandonado.

Porque al fin y al cabo yo...
yo...
yo tan sólo he observado...

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