Conocí un día a una chica
que tenía el alma enredada
con ojitos de gatita
de melena muy rizada.
Su nombre no lo recuerdo
como el pueblo de la Mancha,
pero igual que Don Quijote
viví en ella mil andadas
Su hablar, sus caricias
su sonrisa, su mirada
su cintura, sus mejillas
su carita colorada.
Todo en ella, sin duda
gravemente me alteraba,
y es que digo gravemente
porque no todo encajaba
Don quijote estaba loco
pero bien que disfrutaba.
Yo en la Mancha desperté
vi lo mal que todo andaba.
Vi que ella no era mi chica
tan siquiera yo la amaba.
Pero en ella había algo
que sin duda me alteraba.
Tal vez imaginé a mi amada
(que en mi caso no era fea)
como imaginó el hidalgo
a la suya en dulcinea.
Pero es que era tan bella
es que en mi tanto destella
que sin saber lo que siento
lo daría todo por ella.
. . .
que tenía el alma enredada
con ojitos de gatita
de melena muy rizada.
Su nombre no lo recuerdo
como el pueblo de la Mancha,
pero igual que Don Quijote
viví en ella mil andadas
Su hablar, sus caricias
su sonrisa, su mirada
su cintura, sus mejillas
su carita colorada.
Todo en ella, sin duda
gravemente me alteraba,
y es que digo gravemente
porque no todo encajaba
Don quijote estaba loco
pero bien que disfrutaba.
Yo en la Mancha desperté
vi lo mal que todo andaba.
Vi que ella no era mi chica
tan siquiera yo la amaba.
Pero en ella había algo
que sin duda me alteraba.
Tal vez imaginé a mi amada
(que en mi caso no era fea)
como imaginó el hidalgo
a la suya en dulcinea.
Pero es que era tan bella
es que en mi tanto destella
que sin saber lo que siento
lo daría todo por ella.
. . .
Estáte siempre a mi lado -dijo-
hazme siempre compañía.
Sé que pase lo que pase...
ella nunca será mía
hazme siempre compañía.
Sé que pase lo que pase...
ella nunca será mía
Estoy alucinando Rubén, felicidades por tu trabajo
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