¿Acaso mi peor pesadilla...
es la realidad?
Niño: Guau, guau -grita dando saltos en su cochecito y agitando los brazos al ver un perro- Guau, guau, guau, guau.
Padre: ¡Sí, sí, es un guau, guau! ¡Tienes que estarte quietecito en el coche! -le calma el padre.
Tras repetir este episodio unas doscientas veces, el niño ve pasar un perro y ni se inmuta. Y un elefante. Y un hipopótamo. Y a medida que el tiempo pasa, el mundo se convierte para él en algo habitual.
"¡Una pena digo yo!"
Inspirado en 'El mundo de Sofía'